Archivo del blog

miércoles, 26 de enero de 2011

Asociacionismo

"Se organizó, pues, una especie de milicia que hacía turnos de guardia e inspecciones nocturnas. [...] Enseguida, como sucede en toda asociación, nació un espíritu de cuerpo, una competencia entre las cuadrillas, y se sentían dispuestos a hacer grandes cosas.
     Cósimo [...] comprendió esto: que las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de cada persona, y dan una satisfacción que raramente se consigue permaneciendo por cuenta propia: ver cuánta gente honesta y esforzada y capaz hay, por la que vale la pena querer cosas buenas (mientras que viviendo por cuenta propia sucede más bien lo contrario: se ve la otra cara de la gente, aquella por la que es necesario tener siempre la mano en la espada). [...]había un problema común que a todos les interesaba resolver, y cada cual lo anteponía a sus otros intereses personales, y los compensaba de todo la satisfacción de hallarse en avenencia y estimación con muchas otras óptimas personas.
     Más adelante, Cósimo entendería que cuando ese problema común ya no existe, las asociaciones ya no son tan buenas como antes, y que es mejor ser un hombre solo que no un jefe."


Italo Calvino, "El barón rampante"