
El 11 de diciembre, dan comienzo en Ibi, en Alicante, las fiestas en honor de Santa Lucía. Las celebraciones comienzan con el llamado “Bateig de Santa Llúcia”, un pasacalles a ritmo de “dolçaina i tabalet” que va desde el ayuntamiento hasta la ermita y finaliza con la concentración de los niños y niñas en el Cerro de Santa Lucía desde donde se lanzan frutos secos y golosinas. El día 12 se celebra la fiesta de Santa Llúcia; éste es el principio de una serie de actos que sorprenden al visitante por su peculiaridad.
El ambiente festivo se vive alegremente día a día en Ibi, hasta llegar al día 27, en que comienzan su recorrido por las calles los amantats, quienes irán pregonando con tono crítico en sus Bandos todo lo que ha acontecido a lo largo del año sin censura alguna, finalizando su itinerario frente a la Casa Consistorial.
El 28 de diciembre la fiesta alcanza su punto culminante cuando a la salida del sol comienza la fiesta de els enfarinats. Esta singular manifestación festiva consiste en la representación de una hipotética toma de los poderes municipales por parte de un grupo integrado por 14 hombres, todos ellos vestidos con atuendos de los más estrafalario y con la cara embadurnada de harina, de ahí su nombre. Cada uno de ellos pasa a ejercer los cargos más relevantes: alcalde, juez, fiscal, secretario, alguacil, etc., cargos que desempeñan con rigor y muy buen humor. Por otro lado está el otro grupo protagonista de la fiesta, la oposición, cuyo rasgo común es una chistera negra adornada de estrellas de papel y que se enfrentan a los nuevos gobernantes con intención de arrebatarles el mando, desencadenándose una batalla campal en plena calle en la que se arrojan unos a otros toda clase de inmundicias, polvos de talco, y también los cohetes borratxos; cerca de mil docenas se queman en algo más de una hora. Durante ese tiempo todo el que pase por allí debe sujetarse a las leyes de la fiesta que imponen una pequeña aportación económica arriesgándose, si se niegan, a recibir un buen baño de harina o polvos de talco. El paso siguiente es recaudar impuestos comercio por comercio destinándose los fondos al asilo de ancianos.
Por la tarde aparecen otros curiosos personajes, els tapats que van disfrazados de las formas más variopintas, con una característica común, su rostro ha de ir cubierto de tal manera que sea imposible reconocer no sólo a la persona sino también su sexo.
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http://www.laverdad.es/alicante/prensa/20061229/provincia_alicante/enfarinats-imponen_20061229.html